Proyecto conjunto

Melon Blanc

Cuando decidimos unirnos en un proyecto común tres perfeccionistas natas, no sabíamos dónde nos estábamos metiendo. ¡No hay nada más difícil que definir tu propia identidad!

Tras meses de trabajo sin parar, un día decidimos cambiar el chip y convertir nuestra marca en nuestra parcela de relax, a base de carcajadas y energía. Para ello, elegimos una estética que normalmente no trabajábamos con los clientes: surrealista, de colores potentes, sombras duras y mucha, mucha absurdez, vamos, ¡un espejo de nosotras! Lo que parecía que sería simplemente una marca se ha convertido en un reencuentro con nuestro propio trabajo, disfrutándolo como el primer día.